La selección peruana cerró su gira de preparación en México con una derrota por 3-1 ante España, pero el resultado no empaña lo que ha sido un viaje de aprendizaje y crecimiento para la Blanquirroja. En el Estadio Cuauhtémoc de Puebla, a más de 2.100 metros de altitud, los pupilos de Mano Menezes se midieron a una de las grandes favoritas para levantar la Copa del Mundo 2026 y, aunque el marcador fue adverso, el equipo dejó destellos de una identidad que ilusiona. Los aficionados que visten con orgullo la camiseta de peru en las gradas mexicanas no pudieron celebrar una victoria, pero sí presenciaron el nacimiento de un proyecto que promete dar guerra en las eliminatorias.

Un rival de primer nivel para medir el progreso
España, campeona de Europa en 2024 y una de las grandes candidatas al título mundial, llegó a Puebla con su once más reconocible: Unai Simón, Marcos Llorente, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte, Marc Cucurella, Rodri, Fabián Ruiz, Pedri, Ferran Torres, Álex Baena y Mikel Oyarzabal. Ante este despliegue de talento, el técnico brasileño Mano Menezes apostó por una alineación que combinaba experiencia y juventud, con Pedro Gallese en el arco, Oliver Sonne, Renzo Garcés, Fabio Gruber y Marcos López en defensa; Jesús Pretell, Erick Noriega y Yoshimar Yotún en el mediocampo; y Jairo Vélez, Jhonny Vidales y Adrián Ugarriza en ataque.
La diferencia de calidad entre ambos equipos era abismal, pero Perú no se achicó. Como declaró Menezes antes del partido: «Vamos a trabajar para ser organizados porque nos exigirán mucho, para nosotros eso es motivador». Y el equipo cumplió, al menos en términos de actitud.
Un arranque letal y un gol de antología
España no dio tregua. Antes de que se cumpliera el minuto 2, Mikel Oyarzabal recibió entre líneas en la frontal y soltó un zurdazo para abrir el marcador. Fue el duodécimo gol del delantero de la Real Sociedad en sus últimos once partidos y el sexto encuentro consecutivo viendo puerta. Un golazo que ya adelantaba lo que sería una noche complicada para la defensa peruana.
El segundo tanto llegó pasada la media hora. Rodri puso un gran balón a Ferran Torres a la espalda de la defensa, y el extremo temporizó para encontrar a Pedri en boca de gol. El canario solo tuvo que empujar el balón para doblar la ventaja. Perú intentó reaccionar en el último cuarto de hora de la primera mitad, pero la puntería no acompañó.
La noche para el olvido de Gallese y el gol de la honra
En la segunda parte, España siguió dominando. Una buena presión de Rodri provocó un robo en el último tercio, y el centro de Yeremy Pino —que había ingresado junto a David Raya, Eric Garcia y Dani Olmo— fue desviado por el propio Pedro Gallese a su portería. Una noche para el olvido del guardameta peruano, que no pudo evitar el tercer tanto de su propia cosecha.
Pero Perú no bajó los brazos. Jairo Vélez, uno de los más destacados del equipo, anotó el gol de la honra que encendió la ilusión de la afición peruana en las gradas. Un tanto que, aunque no cambiaba el resultado, dejaba claro que este equipo tiene carácter y no se rinde ante nadie.
Menezes: autocrítica y visión de futuro
Tras el partido, Mano Menezes fue claro y contundente en su análisis. «Estamos lejos de donde queremos estar», admitió, remarcando que el proceso de construcción apenas ha comenzado con apenas cuatro partidos al mando y la inclusión de varios jugadores jóvenes. La autocrítica del técnico brasileño giró en torno a los errores no forzados: «Concedemos goles que no deberíamos haber concedido como el tercero, por ejemplo». Y sentenció: «Los equipos maduros, los que compiten y alcanzan sus objetivos, no conceden goles así».
Pero más allá de la crítica, Menezes dejó un mensaje esperanzador para la afición peruana. El técnico brasileño explicó que la gira por México, con el partido ante España, era parte de un proceso más amplio de reconstrucción. «Para los peruanos, estamos iniciando un trabajo y tenemos que pasar por el momento de encontrar nuevos jugadores para formar un nuevo grupo», declaró, dejando claro que el objetivo no es el resultado inmediato, sino la construcción de un equipo sólido para el futuro.
«Convocamos a los jugadores para venir, nuestro objetivo es conocerlos mejor. Si hay oportunidad de ponerlos a jugar porque el partido es más revelador que nada, los ponemos», añadió el técnico. Una filosofía que explica por qué Menezes está dando oportunidades a jóvenes como Fabio Gruber, Jhonny Vidales y Adrián Ugarriza.
El contexto: una gira de sparring de lujo
Perú llegó a este partido tras vencer 2-1 a Haití en Miami, con goles de Renzo Garcés y Jairo Vélez en los minutos finales. Esa remontada dio confianza al equipo, pero Menezes sabía que el salto de calidad ante España era enorme. El propio técnico reconoció que los españoles «nos eligieron para estar aquí como su ‘sparring’ y vamos a ser un rival a la altura».
El escenario, eso sí, no fue el más convencional. El partido se disputó en medio de un ambiente insólito: la megafonía del Estadio Cuauhtémoc sonaba con rancheras, Queen y hasta efectos de videojuegos. Hubo una kiss cam en mitad de un córner y una pausa de hidratación bajo una fina lluvia. Todo ello, sumado a la altura de Puebla y un césped extremadamente seco, hizo del encuentro una experiencia ciertamente peculiar.
Lo que viene: el camino hacia las eliminatorias
La derrota ante España dejó claro que Perú tiene un largo camino por recorrer. La mayoría de los futbolistas recién empieza a sumar experiencia internacional, y el equipo necesita consolidar una identidad de juego. Pero Menezes ve en la juventud de su plantel una promesa, no un problema.
«Creo que podemos mejorar con un poco más de concentración, de experiencia al más alto nivel, porque eso te acostumbra y te prepara para ser mejor», reflexionó el técnico. De cara a las eliminatorias que comenzarán el próximo año, la prioridad será corregir las fallas detectadas y fortalecer la personalidad competitiva del plantel.
Una derrota que ilusiona
El 3-1 ante España duele, pero no empaña lo que está construyendo Mano Menezes. Este equipo, que comenzó perdiendo ante Haití y remontó, que plantó cara a una de las mejores selecciones del mundo durante 90 minutos, tiene argumentos para ilusionar. El técnico brasileño está buscando nuevos jugadores para formar un nuevo grupo, y esta gira ha sido el primer paso de ese proceso.
Los aficionados peruanos, que llenaron las gradas del Cuauhtémoc con su aliento incondicional, saben que el camino es largo. Pero también saben que, con Menezes al mando y una nueva generación de talentos, la Blanquirroja tiene futuro. Porque, como bien dijo el técnico, el proceso de construcción apenas comienza. Y en el fútbol, como en la vida, lo importante no es caer, sino levantarse y seguir adelante.
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